(Publiqué este artículo el día 7 de abril de 2020 en el anterior blog–El Editor).

Como todos sabemos el inicio de la tercera década de este siglo XXI ha abierto con grandes y dolorosas tragedias que han golpeado a la humanidad desde diversos frentes. Primero le tocó a la fauna animal de Australia con esos feroces incendios que consumieron grandes porciones de territorio selvático y con ellos millones de animales perecieron. Ahora y desde el pasado mes de Diciembre (2019) esta pandemia globalizada extendiéndose rápidamente a más de 180 países del planeta en poco mas de 90 días.

Causando miles de fallecimientos no solamente en China donde se originó el virus , sino en Italia, España, Inglaterra, y Francia en el continente Europeo. Y no pocos días después en los Estados Unidos (mayormente ciudades del Noreste) , Brasil, Ecuador y Chile. Con importantes afectaciones al resto de los países Latinoamericanos.

Muchas son las lecciones que hemos ya aprendido con esta amenazante pandemia denominada COVID-19 que ataca las vías respiratorias y puede causar graves consecuencias a las personas mayores y pacientes con problemas de obesidad, alta presión y diabetes. Entre las más sobresalientes, la importancia de la higiene personal, el cuidado de la salud, el cuidado de nuestros ancianos y niños y la solidaridad hacia cada prójimo que sufre por esta enfermedad.

Entre los miles de mensajes que circulan en la red hay uno que me impacto: “Lo único bueno de esta Pandemia es que nos demostró”: (1) Lo inservible que son las armas (2) Lo débil que es el poder, (3) Lo inútil que es la riqueza, y (4) Lo Importante que es Dios.

Entendiendo que los Cristianos no estamos inmunizados al dolor que pueda alcanzarnos esta pandemia por contagio, apelamos siempre a Dios y a Su poderosa Palabra para el fortalecimiento de nuestras almas bajo la actual turbulencia mundial, buscamos la consolación de sus promesas y doblamos nuestras rodillas al Dios Soberano, Rey de toda la tierra, que ha prometido sustentarnos en todo tiempo.

Este es el primero de 3 artículos que se planean publicar para aliento, y fortaleza de la fe de todos los Cristianos. Este primero, escrito por el hermano Tom Holland (ahora descansando de su trabajo en la tierra) fue expuesto en el año 2012 en las lecturas Southaven, Mississippi. El fue autor de muchos buenos libros en Inglés, de los cuales tuvimos la oportunidad de vertir uno de ellos al Castellano en reciente fecha (2016) titulado: La Obra del Predicador es Trabajar (2006) y que puede descargarlo desde este mismo sitio.

Descarguen este espléndido escrito de la pluma sabia y sensible de un obrero muy capaz haciendo clic en el siguiente enlace:

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