Debemos reconocer que hemos hecho muy poco por nuestros jovenes en materia de publicar escritos que los instruyan y dirijan. Abrí una sección en este blog para colocar todos los artículos posibles para este propósito.

Aunque otros temas me han absorbido el tiempo en los últimos meses (publique 7 artículos sobre el sufrimiento para alentar a los hermanos que están luchando contra la enfermedad, las carencias y otras situaciones apremiantes, y estoy cerca de concluir la version Castellana del volumen Revelando Apocalipsis por Weldon Warnock), no me justifica todavía el no poder publicar más sobre nuestra juventud.

Presenté un juego de dos lecciones a un grupo nutrido de jovenes en una de las congregaciones de Matamoros (Calixto de Ayala) en Julio de 2018 que espero ampliar y publicar. Mientras tanto, aqui ofrezco este puntual, directo y emotivo articulo de la pluma y la experiencia del hermano Hugh Fulford escrito recientemente.

Fuí convertido a la edad de 16 años (mientras cursaba la escuela Preparatoria). Aunque fueron años difíciles para comprender algunas cosas, al paso del tiempo el camino fue volviéndose más promisorio y ascendente en lo que podía realizar en el reino de Dios. Me acerque a la clase de congregaciones donde creí podría ser mayormente motivado por jovenes de mi edad. Comencé a leer todos los escritos que pude reunir y a escuchar a muchos hermanos y predicadores de los que estaba convencido serían una influencia positiva en mi conocimiento de la Palabra de Dios.

Viendo hacia a atrás en los años, creo que no me equivoque mucho en mis elecciones que tendrían un largo y duradero impacto en mi vida, tales como quienes serían mis amigos cercanos, mi esposa, la forma de criar a los hijos, los lugares donde vivir, y la forma de invertir mi tiempo, energía y talentos.

Hay una direccion divina inmejorable y una vida llena de satisfacciones espirituales para todos los que permiten ser dirigidos por el conocimiento de Dios en sus propias vidas. El sabiduría bendita del Creador es personificada en el libro de Proverbios exclamado: “Hijo mío, está atento a mis palabras; Inclina tu oído a mis razones. No se aparten de tus ojos; Guárdalas en medio de tu corazón; Porque son vida a los que las hallan, Y medicina a todo su cuerpo. sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida” (4:20-23).

Para descargar el artículo del hermano Fulford, clic en el siguiente enlace:

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