
En la edición de Agosto de 2010 editamos esta colección de necesitados artículos para estudiar “La Proliferación del Divorcio” en una generación que va en aumento ya no sólo en los matrimonios entre incrédulos sino igualmente entre aquellos que reclaman ser hogares “Cristianos”.
Los artículos cubren una diversidad de asuntos relacionados a esto delicado tema: (1) La Proliferación del Divorcio—Una Introducción por Armando Ramírez, (2) ¿Qué Constituye el Divorcio?por Robert Waldron, (3) Falsos Conceptos del Divorcio por Henry Leo Boles, (4) El Divorcio y las Segundas Nupcias por James Deason, y (5) Si Tu No Quieres un Divorcio por Paul Rogers.
Necesitamos tener la Autoridad Bíblica (el mandato expreso) para determinar cuándo un divorcio es permitido por la ley de Dios y cuando No! Las partes de un divorcio querrán casarse tarde o temprano, y ellos necesitan estar conscientes si la ley divina les otorga “las segundas nupcias” para comenzar de nuevo o quedarse “sin casar” como es el caso de algunos cuando su separación fue “no por causa de infidelidad” (Mt.19:9) sino por los caprichos, la decisiones insensatas o la falta de madurez de alguno o los dos cónyuges. La condición para quienes se separan por estas y otras causas similares Pablo dice es: “…permanezca sin casarse, o sea reconciliada con su marido” (1 Cor.7:11). Obviamente, la muerte del cónyuge libera al cónyuge vivo para “casarse de nuevo” si esta persona así lo desea (Rom.7:1-2). Pero “si en vida del marido se uniere a otro varón, será llamada; adúltera” (v.3).
Entendemos que hay casos donde las circunstancias y la falta de verdadera información hace que un caso específico sea difícil de juzgar!. Algunas veces, hay información “secreta” que no será revelada a fin de que uno de los dos cónyuges quede “liberado” para su segundo o tercer “matrimonio”. Pero Dios que conoce perfectamente nuestras conciencias y todos los secretos sabe y dará Su veredicto en el aquel gran día del juicio final. Para entonces, será demasiado tarde buscar el arrepentimiento. Fue demasiado tarde para el hombre rico buscar sus enmiendas en el Hades (Luc.16:24-31), será demasiado tarde buscar hacer lo mismo “en el día que juzgará Dios las obras más ocultas de los hombres según mi evangelio, por medio de Jesucristo” (Rom.2:16—Versión Moderna).
Pero el matrimonio no tiene que terminar en divorcio ni fue establecido para este trágico final. Jesús dijo bien claro “lo que Dios junto, no lo separé el hombre” (Mat.19:6). Los cónyuges necesitan trabajar y esforzarse en armonizar sus diferencias que seguramente se volverán mas notorias poco tiempo después de la luna de miel. El matrimonio es una institución divina indisoluble (no se puede disolver, excepto por la muerte, Efe.5:31; Mat.19:6), Una institución Indivisible (cada cónyuge es traído para trabajar como un solo cuerpo en armonía con el otro, Gen.2:23-24; Efe.5:28). Y finalmente una institución No intercambiable (en el matrimonio, su cuerpo le pertenece a su cónyuge y el de su cónyuge a usted, 1 Cor.7:4).
Como semejantes ataduras divinamente diseñadas ¿Todavía alguien cree que el matrimonio es una relación “desechable” y una prenda de la que cualquiera puede desprenderse a su antojo?. La represión severa a los varones del antiguo Israel a causa de abandonar a sus cónyuges todavía debe ser pronunciada a los varones que abandonan a sus esposas hoy: “Porque Jehová ha atestiguado entre ti y la mujer de tu juventud, contra la cual has sido desleal, siendo ella tu compañera, y la mujer de tu pacto… Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seas desleales para con la mujer de vuestra juventud. Porque Jehová Dios de Israel ha dicho que él aborrece el repudio, y al que cubre de iniquidad su vestido” (Mal.2:14, 15,16).
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