
Hay cerca de 12 metáforas bíblicas que describen la brevedad de nuestras vidas sobre la tierra. Ellas incluyen las más conocidas. Somos como “hierba o la flor que se seca y se cae” (1 Ped.1:24), como “neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece” (Stg.4:14) o como “una sombra que pasa” (Sal,39:6).
Pensando en la fragilidad humana el Salmista expresó, “Hazme saber, Jehová, mi fin, Y cuánta sea la medida de mis días; Sepa yo cuán frágil soy. He aquí, diste a mis días termino corto, Y mi edad es como nada delante de ti” (Salmos 39:4-5).
De modo que la pregunta ¿A Dónde vamos después de Morir? O ¿A Donde queremos dirigir el destino de nuestras almas? es una de las más importantes interrogantes para contestar de parte de cada uno de nosotros.
Aquí esta un estudio simple, directo y al grano de parte del hermano Hugh Fulford que por años en sus escritos de los Lunes por la mañana prepara para sus lectores por medio del correo electrónico y que tengo la oportunidad de recibir.
Lo comparto en el blog para el beneficio de todos. Clic en el enlace de abajo.
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