
Esa fue la opinión de una hermana quien al contemplar el matrimonio descartaba a uno como un posible candidato. La hna. Kim desarrolla con mucha sabiduría y tacto esta exclamación y amplia las razones que ella tuvo para casarse con un predicador y las sugiere como una grata y satisfactoria experiencia de su vida.
Recomiendo leer este magnifico articulo y darlo a leer impreso tanto a las esposas de los predicadores como aquellas jovencitas que si contemplan casarse con un siervo del Señor. Recuerdo que una hermana le envió una notita a mi esposa días antes de nuestro matrimonio que decía: “La vida de un predicador podría no ser fácil, pero siempre será recompensada”
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