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Hace un año (Dic, 2015) presenté una lección titulada: “Cristianismo Difícil” a la Iglesia en Linares, N. L. Comencé señalando donde no radicaba la “dificultad” para luego discutir en donde si se encontraba.

Veo esta dificultad en tales pasajes como: (1 Ped.4:18; Stg.1:2-3; Heb.10:36-38). Además, Jesús anticipo que seguirlo no sería algo que alguien pudiera lograrlo sin esfuerzo, teniendo que colocar cualquier lazo terrenal en la segunda fila de nuestros afectos (Luc.14:26-27). Muchos de los que creyeron en Él en la antigua Palestina  “no lo confesaban, para nos ser expulsados de la  sinagoga. Porque amaban más la gloria [“el reconocimiento” -LBLA] de los hombres que la gloria de Dios” (Jn.12:42-43). Uno de los pronunciamientos más claros y desafiantes es este: “No pensáis que vine a traer paz a la tierra; no vine a traer paz, sino espada. Porque vine a poner en disensión al hombre contra su padre, y a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra; y los enemigos del hombre serán los de su casa” (Mat.10:34-36, Versión Moderna).

Recientemente una hermana en Cristo levantó (en Facebook) la pregunta para el resto de los Cristianos: “¿Es Fácil o Difícil ser Cristiano?”. Entiendo que ella quiso a todos a hacernos pensar! La pregunta recibió respuestas a favor de una y la otra dirección. Aunque mantengo las palabras de Jesús refiriéndose a un “yugo fácil y ligero” (Mat.11:28-30) comparando su discipulado con las interminables y caprichosas doctrinas de los fariseos (Mat.23:3-4) me inclino a creer que ser Cristiano es más “difícil” que “fácil” dado el alto compromiso que debemos sostener y no intentar únicamente convertirnos en sus seguidores “verbales o emocionales” Cf. Juan 2:24-25. Jesús enfatizó siempre el “hacer” y no el meramente “decir” (Mat.:7:21, 26) en todos sus enseñanzas.

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