En toda la historia del hombre sobre la tierra, el ha buscado la felicidad de sí mismo en lo que hace o espera en su vida. La búsqueda en si misma no es algo equivocado, sino esperado. el problema viene en los lugares que la felicidad es buscada históricamente. Se busca en las cosas físicas, como las riquezas, la la llamada “buena vida” es decir, la vida con abundancia. Se busca en los placeres, o en los logros académicos, etc. Pero en ninguna de estas cosas, el ser humano quedará completamente satisfecho o complacido.

El hermano Alan Highers dirige nuestros enfoques a una la verdadera felicidad que es encontrada en servir a Dios y guardar sus mandamientos. El cita las ultimas palabras de quienes fueron llamados después de ser Cristianos a lo largo de sus vidas. El recorre el libro de Eclesiastés para sustentar sus afirmaciones.

Siendo un tema siempre relevante, debiéramos estar bien convencidos donde es encontrada la verdadera felicidad. Lo que nosotros llamamos felicidad, el Nuevo Testamento lo llama Contentamiento (Heb.13:4-5). Recordemos que fuimos creados no tanto para ser felices, sino para ser siervos. No tanto para buscar nuestra propia felicidad o comodidad, sino para servir a los demás en todas las cosas que conciernen a la predicación de Evangelio. La fuente del verdadero poder y la verdadera felicidad del alma que la obedece.

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