El tema del involucramiento de un Cristiano en la guerra civil ha sido uno de los 20 temas controversiales en las pasadas decadas sobre las que los Cristianos tenemos puntos de vista divergentes.

Que estos temas sean de una naturaleza díficil o compleja no significa que no podemos estudiarlos.

El mejor camino es la investigación y el estudio con una mente abierta y argumentación basadas en todos los pasajes bajo cuestion. El presente artículo del hermano Wayne Jackson contiene estos razgos del estudiante maduro, respetuso y no faccioso por la contienda. El material contiene un nuemero de referencias consultadas que fueron útiles en el estudio.

¿Debe un Cristiano involucrarse en las guerras militares de este mundo? ¿Puede hacerlo porque se lo dicta su nación? Un recorrido por las enseñanzas del Nuevo Testamento nos conducirán a una conclusión sobria y razonada.

Ciertamente es tan polarizado que muchos excelentes escritores decidieron omitirlo en sus libros de preguntas y respuestas. El hermano Guy Woods (1908-1993) en sus 2 volumenes titulados Questions and Answers (1975, 1976, Feed-Hardeman Publisher) no contienen la cuestión.David Lipscomb (1831-1917) en su volumen Questions Answered de 767 páginas no lo contiene (1921, McQiddy Printing Company).H. Leo Boles (1874-1946) en su volumen Questions and Answers (1985 por Gospel Advocate) tiene una respuesta breve a la pregunta del porque la compra de la espada en Lucas 22:36. (Pgs.151-152) afirmando que la declaracion indique la aprobacion de Cristo al uso de las armas (Mat.26:52). Nuestro hermano Bill Reeves (1925-2019) en sus dos volumenes Interrogantes y Respuestas (2019) no se encuentra una respuesta a la participacion de Cristianos en guerras. Nos hubiera gustadoconocer su concepto al respecto aunque contesta alrededor de 1, 800 preguntas en sus dos libros voluminosos.

Anexo una cita del escritor Bautista A. T. Robertson comentado la respuesta de Jesús a Pedro la noche de su arresto: “Vuelve tu espada a su lugar; porque todos los que tomen espada, a espada perecerán” (Mat.26:52). “La guerra ofesiva recibe aquí una total condenación. El Pacto de París de 1928 (El tratado de Kellog) está ciertamente en armonía con la mente de Cristo. El deseo de paz es el primer paso hacia la paz, la puesta de la guerra fuera de la ley” (Imagenes Verbales en el Nuevo Testamento, Vol.1;227).

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